Cómo crear mi Spin-Off

Existe una frase hecha, muy española, que dice que "todo es ponerse". Y significa otra que cualquier meta es posible, si al menos uno lo intenta. En el mundo de las empresas de nueva creación se habla de varios términos anglosajones para referirnos a este tipo de "proyectos matriz" que surgieron como extensión de otro anterior. Esto es: una empresa nacida a partir de otra mediante la separación de uno de los "tentáculos" o departamentos de la primera, para convertirse en otra compañía por sí misma. Hablamos de las conocidas Spin-Off o Empresas de Base Tecnológica (EBT).

Las Spin-Off son el reflejo de lo que también se llama Empresa de Base Tecnológica (EBT). Es una realidad cada vez más implantada y más conocida gracias a sus múltiples posibilidades que hacen que la sociedad se beneficie del desarrollo de nuevos productos desarrollados de forma especializada.

 Existe una clasificación de las Spin-off que se ha creado en función de la entidad originaria por lo que se separan en tres tipos diferentes:

-Spin-Off universitarias. Son las más habituales y son las creadas a partir de los centros universitarios. En ellas participan empleados o miembros de la comunidad universitaria. Pertenecen al sector público.
-Spin-Off institucionales. Son las creadas desde los centros de investigación públicos pero no universitarios, como es el caso de los “parques tecnológicos”.
-Spin-Off empresarial o star-up, creadas a partir de otras empresas privadas como “apéndices” que gozan de independencia.

El espectro del mundo empresarial se amplía gracias a los desarrollos que surgen a partir de las manos y mentes especializadas. Las empresas de las que surgen las Spin-Off son las “incubadoras”, ya sean públicas o privadas, a partir de las cuales, con el paso del tiempo adquieren independencia de tipo técnico, jurídico y comercial.

Las Empresas de Base Tecnológica suelen estar ligadas a las universidades y contribuyen a facilitar la transferencia de investigaciones científicas al sector social en forma de productos innovadores. Un par de ejemplos de este tipo de empresas son Sillicon Valley, nacida por la acción de las Universidades de Stanford y Berkeley (California, Estados Unidos) y la compañía Google, una Spin-Off también de la Universidad de Stanford. En definitiva este tipo de empresas, surgidas de otras matrices, son una nueva forma de emprender y un apoyo a las investigaciones.

Por otro lado el término “star-up” es un concepto que implica el “lanzamiento” de una compañía con un funcionamiento limitado pero con gran capacidad de crecimiento. Las “star up” se distinguen por su riesgo y grandes recompensas posteriores gracias a que son empresas de rendimiento de negocio exponencial y, en un principio, surgen como una idea de negocio creativa con muchas posibilidades. Es decir, que tienen un coste de implementación bajo, por lo que se puede sacar más partido, aunque también tienen un riesgo alto.

La creación de este tipo de empresas en nuestro país está regulada por un determinado marco jurídico estipulado en un primer nivel en la Unión Europea. Aquí aparece en los tratados, comunicaciones, recomendaciones, etc. de las instituciones comunitarias y luego se traslada a una escala nacional e incluso más regional.

Este marco legal ofrece facilidades a quienes desarrollan los proyectos, como son los investigadores. No obstante se pueden topar con limitaciones al no poder compatibilizar, en muchas ocasiones, su actividad docente o investigadora con el desarrollo de una empresa. Esto ocurre en España más a menudo de lo que sería deseable tal y como reclaman muchos investigadores universitarios.

Las empresas Spin-Off que surgen de las universidades o centros de investigación son instrumentos ágiles de transferencia de conocimiento, pero en la práctica esa agilidad se topa con un freno. La regulación jurídica está poco delimitada y no favorece el desarrollo de iniciativas empresariales tanto como debería. No existe un modelo estándar de participación de la universidad y de su personal en la creación de Empresas de Base Tecnológica. Este modelo dependerá de cada centro universitario, del entorno empresarial y social, así como del apoyo de las Administraciones Públicas.

La gran mayoría de las Spin-Off forma parte de las universidades y éstas desarrollan su política de transferencia de tecnología a través de tres instrumentos, como señala el informe sobre “nuevos mecanismos de transferencia de tecnología” que la Fundación Cotec publicó en 2003:

      - Contratación de proyectos con empresas e instituciones, donde se recogerían los contratos ligados a proyectos amparados en el Programa PROFIT y el Programa Marco I+D de la Unión Europea.

      - La protección de su patrimonio mediante patentes y su comercialización (para más información consultar la Oficina Española de Patentes y Marcas).

      - La creación de empresas de base tecnológica vinculadas a patentes.

 

En el marco de la Unión Europea existe un programa sobre Política de Innovación con el que se pretende dar apoyo a la innovación. Se trata, sin duda, de una gran plataforma en la que analizar, discutir y lanzar iniciativas para que la Comisión pertinente continúe dando alas a la innovación, así como facilitando recomendaciones, publicaciones y estudios que sirvan de apoyo para el futuro a todos los niveles

Y dentro de esta política nos encontramos con el programa PAXIS (“The Pilot Action of Excellence on Innovative Start ups”) que promueve la puesta en marcha y el desarrollo de empresas innovadoras como las “Spin-off”  a través de la Unión con el objetivo de impulsar el crecimiento en todos los sentidos, desde el laboral, social o económico.

El programa Paxis tiene dos objetivos principales que propugna. Por un lado, mejorar el intercambio de excelencia de innovación a niveles local y regional. Y por otro, aportar un instrumento de cooperación y conocimiento y aprender a través del intercambio de información compartiendo experiencias con otros países, ya sean de la Unión Europea o no.

 Además, el programa Paxis funciona básicamente a tres niveles diferentes:  

 - Las Redes Temáticas que incluyen más de veinte ciudades y regiones europeas entre las que están también Barcelona y Madrid. Éstas sobresalen por su apoyo a la creación y desarrollo de nuevas empresas.
 - Además existen programas determinados que desarrollan, validan y fomentan conceptos para incentivar la creación de Star-ups.

 - Y todo esto se complementa con medidas de acompañamiento que se designan de manera determinada en cada caso para mejorar las prácticas de Paxis en toda Europa.

Las redes temáticas en las que nuestro país está involucrado son:

-“Panel”, que tiene como fin apoyar a los jóvenes emprendedores desde sus lugares de estudio para crear su propia empresa. En este caso las empresas involucradas son de Barcelona, Milán, Dublín y Munich.
-“Spring” (“Speed-up of Regional Innovation and Economic Growth”- que procura identificar mejores prácticas que se basen en la creación y desarrollo de empresas innovadoras como Spin-off, además de intercambiar información y conocimiento práctico y coordina y promociona actividades de intercambio. En el caso español, Madrid está integrado en este proyecto con Cambridge, Stuttgart y Estocolmo.

La pretensión de la Unión Europea en materia de investigación, desarrollo e innovación es lograr, en 2010, ser líder mundial con un 3% del PIB dedicado a investigación. Para ello promueve el espíritu emprendedor, la innovación dentro de las empresas y por tanto, la creación de spin-off dentro de las universidades.

En el caso de Iberoamérica, en los años 90 asistimos a un cambio significativo en el área iberoamericana.

Aquí cada vez son más conscientes de la necesidad de llevar a cabo un cambio hacia una economía globalizada. Por tanto una apuesta por la innovación, y por las empresas del tipo “spin-off”. Y por esta razón, los organismos iberoamericanos también están apostando por este asunto conociendo que la ciencia y la tecnología son necesarias para lograr un desarrollo sostenible.

Hay diversos organismos que fomentan la creación de “spin-off” en Iberoamérica como son:

- Organización de Estados Americanos (OEA), División de Ciencia y Tecnología

 En la Declaración de Cartagena, de 1996, se perfiló lo que este organismo buscaría. Su objetivo clave para el desarrollo científico y tecnológico es aumentar la capacidad para generar conocimiento y convertirlo en nuevos productos, procesos y servicios que faciliten el desarrollo sostenible económico y social de la región.

La OEA goza de una serie de programas para implementar lo que se decidió en la Declaración de Cartagena.

Por un lado, el programa MERCOCYT facilita que las universidades, institutos y centros de investigación contribuyan a la generación y transferencia de tecnología empleada por las PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) y las entidades prestatarias de servicios públicos.

Por otro, el Programa Bolívar fomenta la cooperación para crear unidades estratégicas entre empresas innovadoras, universidades y centros de I+D en el hemisferio.

- Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo

Nos encontramos ante un programa específico para la ciencia y la tecnología que busca la cooperación en este terreno desde la investigación básica hasta el desarrollo tecnológico y la innovación. Apoya, asimismo, la transferencia de tecnologías entre distintos países. Dentro encontramos el Programa Iberoeka, que busca enlazar a las empresas con otras instituciones para lograr una efectiva transferencia del conocimiento a la sociedad y facilitar la generación de proyectos de innovación.