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Investigación

El picoteo y el sedentarismo se asocia a dormir tarde en adolescentes

Un estudio internacional con participación de la investigadora de la UCAM Pura Ballester, realizado durante una estancia en el Sleep Research & Treatment Center relaciona los horarios tardíos de sueño con peores hábitos alimentarios y menos ejercicio

La investigadora Pura Ballester en el campus de la Universidad Católica de Murcia.
La investigadora Pura Ballester en el campus de la Universidad Católica de Murcia.

Un estudio internacional publicado en la revista científica Sleep Health, en el que participa la Universidad Católica de Murcia, gracias a una ayuda para la movilidad internacional del programa Jiménez de la Espada de la Fundación Séneca, ha mostrado que los adolescentes que se acuestan y se levantan más tarde presentan mayor consumo de calorías, más picoteo entre horas y mayores niveles de sedentarismo.

El trabajo, realizado en la Penn State Child Cohort, con 373 jóvenes con una edad media de 16 años, se ha desarrollado durante la estancia de investigación de Pura Ballester Navarro, investigadora de la UCAM, en el Sleep Research & Treatment Center del Penn State College of Medicineen Estados Unidos, uno de los centros de referencia internacional en investigación del sueño. Los resultados muestran que, por un lado, los voluntarios que retrasaban más la hora de levantarse se asociaban a una mayor ingesta de calorías y grasas. Por otro lado, los adolescentes que consumían más hidratos y picaban entre horas tardaban más tiempo en dormirse que los demás. 

“Nuestros resultados muestran que durante el periodo lectivo de secundaria, cuando los adolescentes están sujetos a horarios escolares tempranos que suelen provocar privación de sueño debido al retraso de fase característico de esta etapa, se refuerzan las asociaciones entre la duración del sueño y variables como las preferencias dietéticas o la actividad física. En cambio, el picoteo entre horas se relacionó más estrechamente con el sueño durante los periodos vacacionales, cuando los horarios son más flexibles” explica Pura Ballester, primera autora del artículo. 

El estudio también indica que una mayor irregularidad en los horarios de sueño se vincula con niveles más altos de sedentarismo. Los participantes acumulaban 4.286 minutos semanales de comportamiento sedentario, equivalentes a más de 71 horas a la semana, lejos de la hora diaria de actividad moderada, sumada a niveles elevados de actividad ligera recomendadas para los adolescentes.