Una nueva técnica para buscar compuestos que protejan el riñón
La investigación de la UCAM y el Amsterdam Medical Center ha diseñado un sistema para analizar sustancias que favorezcan la recuperación renal tras el trasplante
En España, la supervivencia del injerto renal desciende de forma notable con el paso de los años: a los cinco años, el riñón deja de funcionar en torno al 15% de los casos y más del 20% falla a los diez, obligando a los pacientes a volver a diálisis. Estas cifras, recogidas en estudios clínicos recientes, evidencian la necesidad de nuevas estrategias para mejorar la supervivencia del injerto y aprovechar al máximo las donaciones. Con este objetivo, el investigador Mariano de la Piedad Marín-Blázquez Hervás, del Grupo Metabolismo y Regulación Génica de la UCAM, ha desarrollado un protocolo experimental capaz de reproducir en el laboratorio, el daño por isquemia-reperfusión, principal causa de fallo temprano del trasplante renal.
“Este daño se produce cuando el riñón deja de recibir oxígeno y nutrientes tras su extracción y, posteriormente, se expone de manera brusca a un nuevo flujo sanguíneo al implantarse en el receptor. Aunque este proceso es un determinante clave del éxito del trasplante, hasta ahora existían muy pocos modelos celulares capaces de reproducirlo, obligando al uso de modelos animales, lo que limitaba la rapidez, escalabilidad y capacidad de cribado de nuevas estrategias terapéuticas.” destaca el investigador.
El nuevo protocolo, aprendido durante la estancia del investigador en Ámsterdam, emplea un modelo exclusivo de células renales de ratón, especializadas, que puede alternar entre un estado inmortalizado, permitiendo su cultivo permanente, y otro plenamente funcional, comparable al de las células renales humanas activas. Para recrear la isquemia, estas células se mantienen 48 horas con solo un 1 % de oxígeno y, posteriormente, se trasladan a un incubador convencional, reproduciendo el restablecimiento del flujo sanguíneo. Las células así tratadas desarrollan los mismos parámetros de daño renal que se observan en riñones humanos trasplantados, lo que permite evaluar de forma fiable nuevos tratamientos sin recurrir inicialmente al uso de animales.
Gracias a este avance, el equipo ha podido seleccionar los compuestos más prometedores de una amplia batería de precursores de NAD+, una molécula derivada de la vitamina B3. Entre ellos destacan la nicotinamida mononucleótido en sus formas oxidada (NMN) y reducida (NMNH), cuya capacidad para proteger al riñón frente al daño asociado al trasplante se está estudiando actualmente en modelos in vivo en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona. El objetivo a largo plazo es determinar si estos compuestos pueden reducir de forma significativa el daño por isquemia-reperfusión y, en última instancia, mejorar la supervivencia del injerto renal. Aunque el camino hacia estudios clínicos es todavía largo, este protocolo representa un paso decisivo hacia terapias que podrían disminuir la necesidad de nuevos trasplantes y el elevado porcentaje de riñones descartados cada año.
Artículo científico completo: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41359520/
